Durmiendo nuestros labios - Cantos al olvido

No puedo competir -ni compito-

con las palabras que desordenaste

para recordar el odio impío

hacia mentiras que cincelaste.


No debo competir, pero en silencio,

muevo las cajas que mudan tus recuerdos,

calcinando tu suciedad de los recodos,

en la hoguera de los olvidos.


No me permito competir, pero a ratos

omito las cuerdas de la cordura,

para acurrucarme en la cuna

que mece mi memoria

contemplando aquel atardecer entre dunas,

de la luna durmiendo nuestros labios.


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