La última lágrima - Cantos al olvido

Del gorrión oí un canto

-abraza tu piel, que el alba asoma

y no tardarán los puñales en dar muerte

a lo que tanto adoras.-


Mis manos, como si agua fueran,

viajaron bajo las sedas hacia tu intimidad,

que rozaba en las esquinas desnudas,

en carama tu espalda,

en fuego la mía.


Mis piernas, en llamas por encontrar

entre las tuyas una fantasía que realizar.

Giraste tu cabeza, suplicando:

-Que el día fuera noche,

que el silencio reinara.-


Mis brazos, buscaron tu faz,

la cual volviste al este

de un colchón tan afilado,

tan habido, tan hambriento,

que respondí mirando al oeste.


Mi ayer acariciando el tuyo

mientras nos daba cariño el sol.

Una lágrima inundó mi mejilla,

abriendo un surco,

tatuando mi corazón.


Aquella última que vio

sus dos relucientes esmeraldas,

aquella última mañana de nieve,




de cascabeles que quedaron mudos

con un corte rápido en mi nostalgia.


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